Quiero felicitaros por la participación e implicación que estáis demostrando con el voluntariado. Sé que no es nada fácil trabajar con este tipo de chavales y que muchas veces desmotiva. Pero lo estás haciendo muy bien y sobretodo, que es lo más importante, estáis detectando problemas y proponiendo soluciones os estáis involucrando al máximo dentro de vuestras posibilidades (exámenes, estudios, trabajo, vida personal, etc.) y eso es porque en cierto modo (aunque muchas veces los chavales os desquicien) os habéis encariñado con ellos y habéis transformado el voluntariado en un reto y desafío personal.

No sé si ahora sois conscientes de ello, pero pronto os daréis cuenta que habéis llegado (con todo el esfuerzo de estos meses) justo al punto que debíais llegar: estáis empezando a crear vuestro propio voluntariado y lo estáis haciendo basándoos en los problemas y situaciones reales. Y eso es algo que yo, aunque ponga toda mi buena voluntad, no podía hacer desde un despacho.

Es lo que intentaba deciros al principio de “dejar huella” de ser motores de cambio, transformadores de la realidad. Habéis conseguido salir de la “caverna” como diría Platón y me siento muy orgullosa de vosotras y vosotros. ¡Enhorabuena!

Porque es justo ahora, cuando va a empezar el verdadero voluntariado. Hemos conseguido comprender la realidad, detectar problemas y proponer soluciones. Gracias a todo vuestro esfuerzo y trabajo, en octubre nos pondremos de nuevo en marcha con un voluntariado creativo, real y con un enfoque nuevo.

¡Mucho ánimo para los exámenes! Y para momentos de desconexión, no os olvidéis de mirar el blog! ¡Seguimos en contacto para mejorar y animarnos! ¡A por todas!

Un abrazo fuerte,

Patricia